"Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses ajenos delante de mí." Éxodo 20:2-3 (RV1909)

Casi todo el mundo ha oído hablar de los diez mandamientos. Pocos, sin embargo, pueden enumerarlos de memoria, y todavía menos saben explicar qué significaba cada uno en el contexto en que fue dado. Por eso el Decálogo suele tratarse como un código moral genérico, cuando en realidad es un texto concreto, con un autor identificado, una ocasión histórica y una lógica interna muy clara.

Este artículo recorre los diez mandamientos uno por uno, a partir del texto de Éxodo 20. Para cada uno encontrarás la orden tal como aparece en la Biblia, lo que prohibía o exigía en el antiguo Israel y el principio que sigue vigente hoy. Al final también respondemos las dos preguntas que más surgen sobre el tema: por qué existen numeraciones distintas entre las tradiciones cristianas y qué cambia para quien vive bajo la gracia.

Antes de entrar en la lista, conviene una observación de método: los mandamientos no se entregaron a un pueblo ajeno a Dios, sino a una nación que Él ya había liberado. El versículo de apertura lo dice con claridad: Dios se presenta primero como libertador y solo después da las órdenes. Esa secuencia cambia por completo el sentido del texto, y es la misma lógica de gracia que se explica en Qué es la salvación según la Biblia.

Qué son los 10 mandamientos y dónde están en la Biblia

Los diez mandamientos, también llamados Decálogo (del griego deka logoi, «diez palabras»), son el conjunto de órdenes que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí, unos tres meses después de la salida de Israel de Egipto (Éxodo 19:1). Aparecen dos veces en el Antiguo Testamento: en Éxodo 20:1-17, en la entrega original, y en Deuteronomio 5:6-21, cuando Moisés los repite a la generación siguiente, ya a las puertas de la Tierra Prometida.

Las dos listas son prácticamente idénticas. La diferencia más notable está en el motivo del mandamiento del reposo: Éxodo lo fundamenta en la creación («en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra», Éxodo 20:11), mientras que Deuteronomio lo fundamenta en la liberación («acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto», Deuteronomio 5:15). No es una contradicción: son dos razones complementarias para la misma orden.

El texto registra además que estas palabras fueron escritas en dos tablas de piedra «con el dedo de Dios» (Éxodo 31:18), un detalle que la narración bíblica usa para distinguirlas del resto de la legislación de Moisés, transmitida de forma oral. Si quieres entender cómo se conservaron y reunieron estos textos, puedes profundizar en Qué es la Biblia.

Una nota importante antes de la lista: el texto bíblico de Éxodo 20 no trae numeración. Los números los añadió la tradición, y precisamente por eso católicos y protestantes llegan a divisiones diferentes, un tema que retomamos más adelante. La lista de abajo sigue la numeración judía y protestante, la que usan la mayoría de las iglesias evangélicas de habla hispana.

Los 10 mandamientos explicados, uno por uno

Primera tabla: la relación con Dios (mandamientos 1 a 4)

1
"No tendrás dioses ajenos delante de mí" (Éxodo 20:3)
La primera orden establece exclusividad, no solo prioridad. En un mundo en el que cada pueblo tenía su propio panteón, Israel fue llamado a adorar a un único Dios. El principio sigue en pie: el mandamiento se quebranta cada vez que algo (el dinero, la carrera, una persona, la propia imagen) ocupa el lugar de decisión final que le pertenece a Dios.
2
"No te harás imagen" (Éxodo 20:4-6)
El foco aquí no es el arte, sino la adoración: el texto prohíbe fabricar una representación de Dios e inclinarse ante ella. La razón es teológica: cualquier imagen reduce a Dios al tamaño de la imaginación humana. El episodio del becerro de oro, pocos capítulos después (Éxodo 32), muestra exactamente el riesgo que el mandamiento anticipaba.
3
"No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano" (Éxodo 20:7)
El término hebreo traducido como «en vano» indica algo vacío, falso, sin peso. La prohibición alcanza las malas palabras, pero va mucho más allá: incluye jurar en falso invocando el nombre de Dios, usar ese nombre para manipular a otros o atribuirle a Él decisiones que son solo nuestras. Es la prohibición de convertir la autoridad divina en una herramienta personal.
4
"Acordarte has del día del reposo, para santificarlo" (Éxodo 20:8-11)
La forma antigua «acordarte has» equivale a «te acordarás»: es el único mandamiento formulado como un recuerdo. Instituye un ritmo semanal de descanso que valía para toda la casa, incluidos siervos, extranjeros y animales (Éxodo 20:10). Para un pueblo recién salido de la esclavitud, era también una declaración social: el valor de una persona no se mide por su productividad.

Los cuatro primeros mandamientos tratan de algo invisible: quién ocupa el centro de la vida de una persona. Los seis siguientes hacen que esa respuesta se pueda comprobar, porque bajan al terreno de las relaciones concretas: la familia, la vida, el matrimonio, la propiedad, la palabra y el deseo.

El orden no es casual. La lógica bíblica es que la relación vertical sostiene la horizontal: quien reconoce la autoridad de Dios tiene un motivo para respetar al prójimo incluso cuando no gana nada con ello.

Segunda tabla: la relación con el prójimo (mandamientos 5 a 10)

5
"Honra a tu padre y a tu madre" (Éxodo 20:12)
Es el primer mandamiento con una promesa asociada («porque tus días se alarguen en la tierra»), y Pablo lo cita así en Efesios 6:2-3: «el primer mandamiento con promesa». «Honrar» es más amplio que «obedecer»: incluye respeto, cuidado en la vejez y reconocimiento público, deberes que permanecen aun cuando la obediencia de la infancia ya no se aplica.
6
"No matarás" (Éxodo 20:13)
El verbo hebreo ratsach designa específicamente el homicidio ilegítimo, no cualquier acto de quitar la vida, lo que explica por qué la misma Ley preveía la pena capital y la guerra. Jesús amplía el alcance del mandamiento en Mateo 5:21-22 y lo relaciona con el enojo y el desprecio que preceden a la violencia.
7
"No cometerás adulterio" (Éxodo 20:14)
La orden protege el pacto matrimonial, que la Biblia trata como una alianza y no solo como un contrato social. También aquí Jesús amplía la aplicación y sitúa la raíz de la ruptura en la mirada y en la intención, antes del acto: «cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5:28).
8
"No hurtarás" (Éxodo 20:15)
El mandamiento presupone el derecho legítimo a la propiedad y prohíbe tomar lo que pertenece a otro. En la legislación que sigue, el robo exigía restitución, muchas veces mayor que el valor tomado (Éxodo 22:1), señal de que el objetivo era la reparación y no solo el castigo.
9
"No hablarás contra tu prójimo falso testimonio" (Éxodo 20:16)
La formulación es jurídica: protege a alguien de ser condenado por una mentira dicha en un juicio. El principio, sin embargo, alcanza toda distorsión que dañe la reputación de otra persona: la calumnia, el chisme, la omisión conveniente. En la práctica, es la defensa de la verdad como un bien común.
10
"No codiciarás" (Éxodo 20:17)
Es el único mandamiento que ningún tribunal humano puede vigilar, porque trata del deseo y no del acto. Al cerrar la lista con el corazón, el Decálogo revela su verdadera medida: no basta con no hacer, hay que no querer hacer. Pablo dirá después que fue justamente este mandamiento el que le mostró que no podía cumplir la ley por su propio esfuerzo (Romanos 7:7-8).

Las dos tablas y los dos grandes mandamientos

La división en dos tablas no es solo un detalle de formato. Cuando un intérprete de la ley le preguntó a Jesús cuál era el gran mandamiento, Él respondió resumiendo exactamente esos dos bloques, y afirmó que de ellos depende toda la ley y los profetas (Mateo 22:40).

"Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Mateo 22:37-39 (RV1909)

La respuesta de Jesús no sustituye los diez mandamientos: los interpreta. Los cuatro primeros describen cómo se ve amar a Dios; los seis siguientes, cómo se ve amar al prójimo. Por eso Pablo pudo escribir que «la caridad no hace mal al prójimo» y que el amor es el cumplimiento de la ley (Romanos 13:10), justo después de citar por nombre varios mandamientos de la segunda tabla (Romanos 13:9). La Reina-Valera 1909 traduce aquí el amor como «caridad», en el sentido antiguo de amor que se entrega.

Esta lectura deshace un malentendido común. El Decálogo no es una lista de prohibiciones arbitrarias, sino la descripción concreta de lo que hace el amor y de lo que nunca haría. Quien lo entiende deja de leer la ley como una cerca y empieza a leerla como un retrato del carácter de Dios, el mismo Dios que se presenta en Quién es Dios según la Biblia.

Por qué existen numeraciones diferentes de los 10 mandamientos

Es común que alguien compare dos listas y concluya que «falta un mandamiento» en una de ellas. No falta ninguno: el contenido es el mismo en las dos tradiciones, y la diferencia está solo en la forma de agruparlo.

La tradición judía y la protestante tratan el versículo 3 (dioses ajenos) y los versículos 4-6 (imágenes) como dos mandamientos distintos, el primero y el segundo. La tradición católica y la luterana entienden que ambos forman una sola orden contra la idolatría y, para mantener el total de diez, dividen el versículo 17 en dos: no codiciar la mujer del prójimo y no codiciar los bienes del prójimo. Por eso muchos lectores de habla hispana que aprendieron el catecismo recuerdan una lista ligeramente distinta.

Como el texto original no numera nada, ninguna de las dos divisiones contradice la Biblia; ambas solo organizan el mismo material de maneras diferentes. Lo decisivo no es el número que lleva cada mandamiento, sino leer el texto completo de Éxodo 20 y Deuteronomio 5 tal como está escrito.

Qué enseña la Biblia sobre los mandamientos hoy

La pregunta más frecuente sobre el Decálogo es si sigue obligando a quien vive bajo el Nuevo Pacto. La respuesta bíblica exige separar dos cosas que suelen confundirse: la función de la ley y el contenido de la ley.

En cuanto a la función, el Nuevo Testamento es directo: nadie es declarado justo delante de Dios por guardar mandamientos. «Por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8-9). La ley cumple otro papel: expone el pecado y revela la necesidad de perdón, porque «por la ley es el conocimiento del pecado» (Romanos 3:20). Pablo la compara con un «ayo», el tutor que conduce al niño, y dice que fue dada «para llevarnos a Cristo» (Gálatas 3:24). Funciona como un diagnóstico, no como un remedio.

En cuanto al contenido, nueve de los diez mandamientos se reafirman explícitamente en las cartas apostólicas como norma de vida cristiana. Romanos 13:9 cita cuatro de ellos seguidos; Efesios 6:2 retoma el quinto; 1 Juan 5:21 («guardaos de los ídolos») hace eco del primero y del segundo. El único que no aparece reafirmado en el Nuevo Testamento como obligación para la iglesia es el del día de reposo, cuya aplicación sigue siendo objeto de un debate legítimo entre cristianos.

En otras palabras: el cristiano no guarda los mandamientos para ser aceptado por Dios, sino porque ya fue aceptado. La distinción parece sutil, pero lo cambia todo en la práctica, y está en el centro de Qué es el evangelio.

Hay un punto de honestidad que conviene decir aquí: nadie cumple los diez mandamientos por completo. El décimo, por sí solo, ya lo deja claro: nadie controla del todo su propio deseo.

Reconocer esa limitación no debilita el Decálogo; es justamente el efecto que busca producir. Una ley que pudiera cumplirse a medias sería un estándar demasiado bajo para revelar quiénes somos en realidad.

Versículos relacionados con los 10 mandamientos

Los textos siguientes ayudan a situar el Decálogo dentro del conjunto de las Escrituras, desde la entrega en el Sinaí hasta la lectura que hace de él el Nuevo Testamento.

"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir." Mateo 5:17 (RV1909)
"Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Gálatas 5:14 (RV1909)
"Si me amáis, guardad mis mandamientos." Juan 14:15 (RV1909)
"Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones." Jeremías 31:33 (RV1909)

La secuencia de estos cuatro textos resume el arco completo del tema: Jesús confirma la ley, toda ella se condensa en el amor al prójimo, se une al afecto y no al miedo, y finalmente pasa de la piedra al corazón, que era desde el principio la meta de la profecía de Jeremías.

Cómo aplicar los 10 mandamientos en la práctica hoy

Leer el Decálogo como un retrato y no como una cerca cambia la manera de usarlo en el día a día. Los cinco pasos siguientes son formas sencillas y concretas de hacerlo sin caer en el legalismo.

1
Lee Éxodo 20 y Deuteronomio 5 lado a lado
Comparar las dos versiones del mismo texto revela matices que se pierden cuando se lee solo una. Toma menos de diez minutos y es el mejor punto de partida.
2
Usa un mandamiento por semana como examen personal
En lugar de evaluar los diez a la vez, elige uno y observa durante la semana dónde toca decisiones reales: en el trabajo, en casa, en las conversaciones.
3
Pregunta siempre por el principio, no solo por la prohibición
«No hurtarás» protege la propiedad ajena; el principio es la honestidad en todo lo que no es tuyo: el tiempo, el mérito por un trabajo, la información.
4
Trata la convicción como una invitación, no como una condena
Cuando un mandamiento expone una falta, el camino bíblico es la confesión y la restauración, no la autocondena que paraliza: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone» (1 Juan 1:9).
5
Relee la lista a la luz de Mateo 22:37-39
Terminar siempre con los dos grandes mandamientos evita que el Decálogo se convierta en una lista de control y lo mantiene en el lugar donde Jesús lo puso: una descripción del amor.

Los 10 mandamientos: resumen

  • 📖Dónde están: Éxodo 20:1-17 y, repetidos, Deuteronomio 5:6-21
  • ⛰️Contexto: entregados a Moisés en el monte Sinaí, a un pueblo ya liberado de Egipto
  • 📜Dos tablas: los mandamientos 1 a 4 tratan de la relación con Dios; del 5 al 10, de la relación con el prójimo
  • ❤️Resumen de Jesús: amar a Dios y amar al prójimo sostienen toda la Ley (Mateo 22:37-40)
  • 🔢Numeraciones: la católica y la protestante agrupan los mismos textos de forma distinta; el contenido es idéntico
  • ✝️Hoy: la salvación es por gracia (Efesios 2:8-9), y nueve de los diez mandamientos se reafirman en el Nuevo Testamento
  • 💡Función: la ley revela el pecado y lleva a Cristo; es diagnóstico, no remedio (Gálatas 3:24)